Nezareth Casti Rey es el primogénito de una pareja de cristianos evangélicos, pastores misioneros que caminaban con sus Biblias y sus guitarras por la ciudad de Trujillo, en la costa norte del Perú, y por los pueblos que la rodean.
Si hay nombres que predisponen un modo de vida, ellos decidieron ponerle a su hijo el más ambicioso: Nezareth Casti Rey Castillo Valderrama fue concebido casi como una profecía bíblica.
En sus recuerdos más precoses, aparece mamá leyéndole los salmos como si fueran cuentos de cuna y papá, Andrés Castillo, cargándolo en un púlpito mientras cantaba. La leyenda personal de su padre dice además que a los diecisiete años tuvo una revelación: Dios se le habría aparecido en sueños para decirle que le iba a dar un hijo que sería poderoso y que viajaría por el mundo predicando el Evangelio.
Le dijo además que debía llamarlo Nezareth, porque Nezareth quiere decir El enviado de Dios. Su madre, cuando tenía tres meses de embarazo, también habría soñado con Dios. En aquel sueño, Dios le habría confirmado que su hijo iba a ser un instrumento en sus manos. Nezareth Casti Rey creció escuchando esas historias acerca de su grandeza, y fue criado a imagen y semejanza de esas visiones de sus padres. No se trata de una leyenda, dicen ellos: es la promesa que les hizo Dios.
El Niño Predicador no da tiempo de preguntas. Llega y se va. Sólo su madre se ha quedado en la sala y toma asiento. "Nezareth predicó por primera vez cuando tenía tres años", recuerda. Fue en una iglesia escondida en el escondido pueblo de Paiján, al norte de Trujillo, un camino de tierra y casas de adobe a los lados. Había unas treinta y cinco personas allí reunidas cuando el niño se levantó de su banca y habló por primera vez: "Paz y gracia, buenas noches hermanos, en el nombre de Jesús".
Si hay nombres que predisponen un modo de vida, ellos decidieron ponerle a su hijo el más ambicioso: Nezareth Casti Rey Castillo Valderrama fue concebido casi como una profecía bíblica.
En sus recuerdos más precoses, aparece mamá leyéndole los salmos como si fueran cuentos de cuna y papá, Andrés Castillo, cargándolo en un púlpito mientras cantaba. La leyenda personal de su padre dice además que a los diecisiete años tuvo una revelación: Dios se le habría aparecido en sueños para decirle que le iba a dar un hijo que sería poderoso y que viajaría por el mundo predicando el Evangelio.
Le dijo además que debía llamarlo Nezareth, porque Nezareth quiere decir El enviado de Dios. Su madre, cuando tenía tres meses de embarazo, también habría soñado con Dios. En aquel sueño, Dios le habría confirmado que su hijo iba a ser un instrumento en sus manos. Nezareth Casti Rey creció escuchando esas historias acerca de su grandeza, y fue criado a imagen y semejanza de esas visiones de sus padres. No se trata de una leyenda, dicen ellos: es la promesa que les hizo Dios.
El Niño Predicador no da tiempo de preguntas. Llega y se va. Sólo su madre se ha quedado en la sala y toma asiento. "Nezareth predicó por primera vez cuando tenía tres años", recuerda. Fue en una iglesia escondida en el escondido pueblo de Paiján, al norte de Trujillo, un camino de tierra y casas de adobe a los lados. Había unas treinta y cinco personas allí reunidas cuando el niño se levantó de su banca y habló por primera vez: "Paz y gracia, buenas noches hermanos, en el nombre de Jesús".
Aqui se los dejo ....